sábado, octubre 17, 2009

No existen los Príncipes Azules -Por Fanny Ana Sztajnworc C

Que fastidio, desde Los Hermanos Grimm hasta Disney, por décadas y generaciones nos han vendido a las mujeres la idea del Príncipe Azul, y nosotras en vez de comernos a la rana, hacemos lo que muchas madres nos han dicho: “hay que besar muchas ranas antes de conseguir al príncipe azul”, es decir, te dicen de una que debes tener varias relaciones antes de que te llegue ese ideal de hombre, lo que implica que en cada relación aunque uno aprende las lecciones (otras veces no y zaz vuelves a cometer los mismos errores del pasado), dejas parte de su ser en ello, es más, muchas veces modificas comportamientos gracias a ésas relaciones y las próximas sufren las consecuencias de ése cambio. Me explico con un ejemplo, una vez tuve un novio que me dijo que dejara de ser tan empalagosa, que ocurrió, cuando tuve otra relación hasta llamaba a esa persona por su apellido y una vez él me dijo: “porque no me dices papito, cariño, etc”., Me recuerdo entonces, en una carretera manejando yo con unas amigas, perdida entre el manejo y mis pensamientos, derepente me preguntaron que balbuceaba y es que estaba intentando ver si me salía un currucurucho o un cuchi cuhi o algo parecido para poder decirle a ésa persona y no me salió nada, termine un día creo llamándole “cielo” y su mirada se iluminó. Para la próxima relación fui mejorando hasta luego ya usar esas palabras para llamar a un ser querido que nos hace ver o demasiado cursis o hasta absurdos a veces.

Ahora en ésta, mi ultima relación, pensé que había besado muchas ranas y que por fin había conseguido al Príncipe Azul (con canción y todo de la Bella Durmiente “Eres tu el príncipe azul que yo soñé, eres tu, tus ojos me miran y con ternura de amor y al mirarme así el fuego encendió mi corazón y mi ensoñación se hará realidad y te adorare como aconteció en mi sueño ideal…. “,) y aunque él mismo me dijo que no lo era, yo me dije: “ya listo, la búsqueda termino”. Al cabo de un tiempo, cuando quería decir algo del futuro y aquel ser saltaba como en defensiva, le decía “tranquilo lo haremos hasta que me llegue mi príncipe azul”, por su puesto no le gustaba y hasta se ponía bravo, pero nunca llego a decirme “hey! aquí estoy, yo soy tu príncipe azul”, y pues tenía razón, no lo era, la relación terminó, y pensé “otra rana más que no se convirtió”.

Todo esto para llegar a la conclusión de que nos vendieron una idea que no existe, no existe el príncipe azul, son hombres con todos sus defectos y virtudes, por qué no, pero hombres a la final. No hay historias como las de Bella o la Cenicienta o Blanca Nieves y menos de la Bella Durmiente. Si te envenenas o envenenan no va a llegar ningún hombre con su amor puro y en un beso devolverte la vida. Tampoco un hombre que te devuelva tu zapato luego de haberlo dejado tirado en una discoteca de la cual saliste tan borracha que ni sabias que dejaste atrás (hay que modernizarse no lo puse en un baile en el castillo porque estamos en el siglo XXI). Y mucho menos una bestia que termina siendo un hombre hermoso, más bien ése hombre hermoso muchas veces termina siendo una bestia.

Así que es mejor comerse a la rana y dejar de ser la doncella, pisar tierra firme y dejarse de boberías de que los príncipes azules existen o en los cuentos de hadas donde todo el mundo termina feliz y sobre todo no existe el famoso “y vivieron felices para siempre”….así que como dicen en inglés “Get over it and get a life“, pero uno de realidad.

16 de Octubre



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